Dentro del proyecto Palabra Raíz, las noticias no caducan cuando nacen desde acciones de amor y entrega. Es ese mismo motor —el amor— el que ha impulsado transformaciones profundas en la historia de nuestro país, como aquellas lideradas por mujeres emblemáticas como Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña y Luisa Gómez de la Torre, entre otras voces que sembraron dignidad y lucha por días mejores.
En ese espíritu, en enero de 2026 emprendimos un recorrido por lugares icónicos del Ecuador, dando forma —casi como una travesura luminosa— al Encuentro Binacional Ecuador-México por el Arte y la Palabra «PALABRA RAÍZ».
Fuimos tres mujeres las que iniciamos este viaje de encuentros y aprendizajes: Mtra. Rocío Meneses (México, pueblo Na Savi), Mtra. Hilda Pinsag (Kichwa Otavalo, Ecuador) y Gladys Potosí Chuquín (Kichwa Karanki, Ecuador).
Nuestro propósito: gozar contando historias que nos transforman y nos conectan.
Nuestra travesía inició en tierras de nuestras mamas lideresas Dolores Cacuango y Tránsido Amaguaña, la hermosa tierra de Olmedo, donde los vientos helados del páramo acariciaban el pajonal y los cerros dormidos. Todo parecía en calma; la vida transcurría en su ritmo cotidiano. Gracias a Google Maps, llegamos a la Escuela Humberto Fierro, donde nos esperaba una experiencia profundamente humana.
Allí descubrimos un fuerte sentido comunitario: niños aprendiendo, niños alimentándose con productos cultivados por ellos mismos, una alegría cálida capaz de derretir los hielos del nevado Mama Kayambi.
Durante nuestras presentaciones, la Mtra. Rocío compartió su cultura y su experiencia pedagógica a través de una charla entrañable. Nos mostró cómo, en su lengua, se aprende a contar mientras se suma, se resta y se multiplica, haciendo del proceso matemático una experiencia natural y cercana para los niños. Cuestionó también cómo, muchas veces, el modelo occidental puede resultar violento al imponer formas de aprendizaje ajenas a la cultura propia. Su intervención fluyó entre el Tu’un Savi y el kichwa, recordándonos que el lenguaje es también territorio. El Tu’un Savi —lengua del pueblo Na Savi, “gente de la lluvia”— es una de las lenguas originarias más habladas en México y guarda una cosmovisión profundamente ligada a la naturaleza.
Por mi parte, compartí la historia de mi infancia, el tránsito de ser kichwa en la ciudad y enfrentar los “monstruos” de una sociedad que muchas veces excluye. Experiencias difíciles que, sin embargo, se convirtieron en raíz y fuerza para mi camino como escritora. Hoy regreso a esos espacios con un propósito claro: acompañar a niños y jóvenes para que crezcan con amor hacia su identidad, su familia y su cultura. Que sepan que su voz importa, que no están solos, que otros ya han abierto camino y que ellos pueden caminarlo sin miedo, desde el amor.
La Mtra. Hilda Pinsag, por su parte, compartió su proceso en la música y su experiencia como maestra en la Escuela de Flauteros Hatun Kotama. La flauta, un instrumento que estuvo en riesgo de desaparecer —al igual que nuestra lengua—, hoy vuelve a sonar gracias a la persistencia de soñadores que han investigado y recuperado su riqueza sonora. Este proceso es también profundamente transformador, pues rompe esquemas: lo que antes era un espacio exclusivo de hombres, hoy es habitado también por mujeres que lo ejercen con libertad. Hilda ofreció una clase demostrativa que contagió a los niños, quienes terminaron bailando en círculo como una celebración viva de la tierra que habitan.
Finalmente, realizamos la donación de textos Purik Arawi (poesía kichwa-castellano), de mi autoría, para estudiantes y docentes. Estos libros quedan como semillas, herramientas para el estudio, la reflexión y la crítica literaria, pero sobre todo como espejos posibles donde los niños puedan reconocerse —o cuestionarse—, siempre abriendo caminos hacia nuevas formas de ser, sin miedo.
Nuestra siguiente estación fue la Unidad Educativa Tsantsa, en la comunidad Shuar Tsuraku, en Pastaza. Fueron horas y horas de viaje desde el norte del Ecuador hasta llegar a la Comunidad Shuar Arutam, y en medio del paraíso amazónico vivimos un nuevo encuentro.
Esta vez con jóvenes de bachillerato, con quienes compartimos esta fiesta del arte y la palabra. Su sed de conocimiento era evidente.
En sus miradas se reflejaban nuestras historias, porque todos enfrentamos, de una u otra forma, un sistema que tiende a homogeneizarnos.
Aunque la Constitución nos reconoce como un país plurinacional, nuestras lenguas siguen perdiendo fuerza. Por eso es urgente que nuevas voces emerjan y sostengan viva la memoria de los pueblos.
Nuestro movimiento cultural tiene un propósito profundo, el compartir la fuerza de la autenticidad, afirmar que los sueños son posibles y proponer el amor como una acción política frente a una sociedad que muchas veces enseña el miedo a ser quienes somos.
Seguimos caminando, sembrando palabra y tejiendo una sociedad que aspire, verdaderamente, a vivir la interculturalidad..
Un agradecimiento profundo a quienes lo hicieron posible: Director de la U. A. Humberto Fierro, a sus docentes, al líder comunitario José Vargas Moya de la Amazonía, a la maestra Janet Evergreen por su apoyo incondicional en este proyecto, así como también a todas las personas que nos acompañaron en este proceso.















