Hay sueños que llegan como una intuición leve, casi temblorosa, como si dudaran de su propia existencia. Y, sin embargo, persisten. Así nació el I Premio Nacional de Literatura para Mujeres del Ecuador «Mercedes Martínez Acosta»: como una semilla lanzada a una tierra que durante mucho tiempo fue negada, pero que nunca dejó de estar viva.
Durante décadas, muchas escribimos desde los márgenes, desde la grieta, desde el silencio heredado. Y, sin embargo, aquí estamos: tejiendo una memoria distinta, una literatura que no pide permiso, que florece.
“El jardín de los alelíes” no es solo una antología. Es un territorio simbólico donde ocho voces se alzan como brotes nuevos, pero también como raíces antiguas. Es la confirmación de que toda semilla necesita tierra, pero también comunidad.
Esa tarde hubo música, palabras y una emoción que no cabía en el cuerpo. Una certeza compartida: la literatura escrita por mujeres en el Ecuador ya no es un susurro aislado, es una casa que empieza a construirse con muchas manos.








